Fundamento Corporación Patagonia: Desde hace más dos décadas, diversos grupos locales han levantado iniciativas y ejecutado acciones reales para hacer de Chiloé un espacio efectivo de desarrollo cultural, de crecimiento económico sustentable, que preserve la riqueza patrimonial heredada de una cultura mestiza y una naturaleza privilegiada al sur del mundo. Se trata principalmente de personas que al descubrir y atesorar el valor de su propio origen, comprenden que el desarrollo debe partir desde el interior de la cultura y no de políticas externas globalizadoras que muchas veces dejan fuera las características particulares de las comunidades en las cuales se pretenden aplicar.
Es así como el la década del setenta se empezó a urdir un proceso cultural que se inicia en Castro con el Taller Literario AUMEN que a los años se complementa con el Taller PUERTAZUL, compuesto principalmente de arquitectos. En Ancud, el Obispado levanta FUNDECHI, la Fundación para el Desarrollo de Chiloé. Las propuestas en el tiempo se cruzan, se refuerzan, se confrontan, aparecen nuevos centros de actividad, pero en definitiva lo que buscan es conocer a Chiloé desde una dimensión más crítica y proponer "nuevas formas de enfrentamiento con el quehacer artístico y la realidad", como algún escrito de la época lo anota.
Por cierto que aquí subyace una fuerte corriente que quiere expresar su región desde sus propias realidades y culturas acumuladas a través de una larga historia de comunidades. Se quiere "pasar al siglo XXI sin dejar de ser Chiloé", como lo expresa el obispo Ysern. Es un desafío desde la modernidad, es decir, que arrastra valores, pensamientos y estéticas asentadas en la experiencia, pero proyectadas al mundo, con los códigos apropiados para una lectura universal.
Estos grupos, con distintas alianzas, han abordado programas sociales, ecológicos, artísticos y contingentes. Como resultados concretos: creación de un importante grupo de escritores y arquitectos en la región; enfrentamiento a la erradicación de los palafitos de Castro y al Proyecto Astillas Chiloé, que consideraba la deforestación de 124.000 há de bosque nativo; se organizan las SEMANAS ALTERNATIVAS a fines de los 80?s y en los 90?s se construye el MUSEO DE ARTE MODERNO y el ARCHIVO DE CHILOÉ. Y hoy el desafío es: organizar y levantar la universidad para Chiloé y el austro. La llamaremos ARCIS-PATAGONIA.
La Corporación Patagonia se levanta como representante de toda la comunidad insular. Cuenta con alrededor de 80 socios fundadores, un grupo humano que realiza las más diversas actividades (Obispo, caciques, académicos, ecologistas, empresarios, profesionales, entre otros) y sin embargo, están unidos por el mismo anhelo, por un proyecto común, al cual se han abocado a dar forma durante estos meses. Son personas que han gestado iniciativas en la búsqueda del desarrollo sustentable de esta tierra generosa, y que han comprendido que la educación adquiere sentido cuando se organiza y se define desde su propia cultura.
Cuando a la Corporación se le da el nombre de Patagonia, se pensó en una historia común de los chilotes que durante todo el siglo XX construyeron en esas latitudes -para Chile y Argentina- las economías del austro y que desde la provincia de Chubut hasta la Tierra del Fuego, observan en sus memorias estos archipiélagos que ya no son para sus hijos.
La gente de esta agrupación busca trasuntar su experiencia en la gestión cultural haciendo universidad en su propia región. Empero, el componente de mayor riqueza lo constituye el medio cultural y humano donde se levanta el proyecto. El archipiélago es el gran laboratorio, el campo demostrativo, la aldea que -mediante un proceso reflexivo y creativo- se universalizará, se simbolizará académicamente.
Comparten el sueño común de crear una instancia que abra a los jóvenes la oportunidad de potenciar sus habilidades, convirtiéndolos en profesionales formados en un centro de excelencia comprometido con su cultura, con su historia particular, construidas en un prodigioso escenario de riqueza natural. Aspira a fortalecer la preservación del patrimonio local a través de la consolidación de un centro de desarrollo científico, artístico y cultural que genere espacios para el cultivo y difusión de estas expresiones. Desea abrir caminos, construir puentes para que las más diversas visiones y opiniones puedan encontrarse en un espacio que desde la discusión, la oportunidad de crear y de criticar, se potencien, crezcan y se amplíen.