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Chiloé: flora y fauna |
La condición de isla ha permitido en Chiloé la evolución de una rica biodiversidad, que impresionó a Charles Darwin el siglo XIX. Esta situación de naturaleza exuberante originado hace millones de años trajo una gran variedad de flora, fauna y otras formas de vida como Marsupiales (canguros, monitos de monte), árboles araucarias y coigües que evolucionaron aislados, originando especies animales y vegetales propias de este gran continente austral.
Las 443 especies de flora vascular están agrupadas en 205 géneros y 96 familias, es decir un bajo número de especies por cada categoría taxonómica, lo que es más manifiesto para los árboles, donde 26 géneros (81 por ciento) presentan una sola especie endémica. Esto evidencia la condición aislada de la flora del bosque templado chileno. En concordancia con la flora, la fauna presenta también muchos endemismos; 50 por ciento de los peces de agua dulce, 76 por ciento de los anfibios, 23 por ciento de los reptiles, 33 por ciento de los mamíferos y 30 por ciento de las aves, son endémicos de la región de los bosques templados, con ejemplos notables como el monito del monte, especie endémica y único representante viviente del orden Microbiotheria, un orden ancestral en la rama de los marsupiales.
En conclusión, las características propias de la flora y fauna de nuestros bosques australes, como el alto número de especies endémicas, la dominancia de plantas con flores en vez de especies de coníferas como ocurre en el hemisferio norte, donde dominan los pinos (en Chile todos los pinos, como Pino Insigne y Pino Oregón son especies introducidas originarias del Hemisferio Norte), se deben a su origen gondwánico y a su aislamiento prolongado.
(El Bosque Chilote Defensores del Bosque chileno, 1999)
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