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Conquistadoras del fin del mundo

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| Carolina Vera |
CAROLINA VERA "Venirme a Alemania fue un shock"
Tenía cinco años cuando debutó en el espectáculo. Salió sola al escenario de la Escuela número 2 de Castro y bailó hawaiano. Carolina Vera (34 años, actriz) recuerda ese día. 'Mi sueño era ser bailarina. Mi abuelito era el director de ese colegio y en esa presentación me sacó hartas fotos', dice ella desde su departamento en Berlín (Alemania), en el barrio Charlottenburg, mientras cierra la terraza para protegerla de una inesperada lluvia que cae en pleno verano europeo.
Carolina pasó su infancia en Chiloé y a los 10 años dejó el país. Se fue porque sus padres, María Paz Squella y el ingeniero agrónomo chilote Waldo Vera, se habían separado y su mamá quería empezar una nueva vida en Alemania. 'Venirme para acá fue un shock', comenta. 'Viajé el 2 de febrero de 1983 y a esa edad no sabía nada'.
Dejó atrás sus provincianos recuerdos en Cucao, a unos cuantos kilómetros de Castro. 'Está en una playa inmensa, infinita, donde mis abuelos tenían una cabaña a la que iba cuando era chica. Era fantástico. El cielo ahí se veía como si fuera una cúpula, realmente redondo, ¡como está tan al sur del mundo! Me acuerdo que cuando niña siempre lo miraba y me parecía tan lleno de estrellas que era como si hubiera más estrellas que cielo'.
Veinte años después Carolina se convirtió en una estrella que brilla en Alemania y que se acaba de asomar en Chile gracias a la cinta 'El perfume', donde tiene un pequeño rol junto a Dustin Hoffmann. 'Él es una persona de mucho profesionalismo, muy abierto y sencillo. Fue muy divertido porque contaba un montón de chistes mientras filmábamos', cuenta en perfecto español.
Su llegada a la actuación fue casi accidental. Mientras estudiaba periodismo en la Universidad del Arte de Berlín, una cazatalentos la descubrió en una fiesta y la invitó a participar en un casting. Carolina quedó seleccionada para el rol y no paró más. Como no tenía estudios formales de teatro, tomó un curso intensivo en Los Angeles y luego viajó a Londres, donde estudió en el Central School of Speech and Drama.
Gracias a eso, ha construido una prolífica carrera que incluye más de 25 cintas y series, doblajes de actores como Penélope Cruz, premios como el de Talentos Prometedores y nominaciones varias. 'He empezado a trabajar con gente cada vez más poderosa y famosa', admite. 'Voy evolucionando pasito a pasito y en las últimas producciones me han tocado sólo protagónicos. Uno de los más importantes fue en la película 'Africa: where my heart takes me', filmada en Namibia durante tres meses'.
A pesar del glamour europeo y de que está inmersa en un entorno lleno de luces y maquillaje, Carolina extraña Chile. 'Echo de menos a mi familia, los mariscos ¡en especial los erizos! Acá no hay. En Sicilia, donde filmé una cinta hace dos años, habían. ¡Eran unas miniaturas al lado de los chilenos!'.
No piensa volver, aunque le encantaría filmar en español. Ya echó raíces en Berlín y no está en sus planes moverse. Es ahí donde tiene a su pareja, un abogado alemán con quien vive hace cinco años - 'porque acá la gente no se casa tan fácil'- , a sus amigos - alemanes, chilenos, uruguayos, hawainanos y neoyorquinos- y sus costumbres - yoga e ir a la escuela de street dance.
'Me defino como chilena. Amo esa tierra que es Chiloé. Al vivir ahí uno se siente más alejada del resto y muy ligada a la naturaleza', dice. Carolina podría volver a la isla en octubre. ¿La razón? El festival de cine de Valdivia la quiere tener como jurado y ya están gestionando su visita.
HIL HERNÁNDEZ El próximo objetivo que quiere conseguir Hil Hernández es utilizar su reinado para convertir a Chiloé en la octava maravilla del mundo.
"Me siento más chilota que nunca"
Hil vive hace cinco años en Santiago, pero nació, creció y realizó sus estudios completos en Chiloé, incluyendo su título de técnico en turismo obtenido en el Liceo Politécnico de Cas
Relaciones Públicas
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