A partir de esta semana la Municipalidad de Castro realiza la convocatoria a participar del Premio “Chiloé” de extensión cultural, el cual y desde hace nueve años se entrega en reconocimiento a autores e instituciones que se hayan destacado por su aporte a la divulgación y defensa de los valores de la Isla Grande.
Cabe destacar que este estímulo se originó por una necesidad de comprender y valorar los trabajos intelectuales y culturales de muchas personas que, desde todo el país, han difundido, revalorizado y dignificado la cultura chilota mediante libros, artículos, crónica, folclor, artesanía, plástica, teatro, música u otras expresiones.
El Premio de Extensión Cultural, que es uno de los pocos que se entregan en nuestro país a nivel de municipalidades, nació el año 1994 por acuerdo del Concejo Municipal y consiste en 1.500 dólares, un galvano con el escudo de la ciudad y placa grabada, además de un diploma y credencial idóneos que acreditarán formalmente el estímulo.
Asimismo, el ganador del premio deberá ofrecer una charla, clase magistral, conferencia o exposición acerca de los fundamentos de su arte, su área o visión cultural, sus escritos y un tema acorde a fin de que se enriquezca el legado cultural insular en la ceremonia oficial de premiación a realizarse en el próximo mes de febrero, coincidiendo con el aniversario 437 de la fundación de la ciudad de Castro.
La primera vez que se entregó el premio fue en 1995, recayendo en tal oportunidad en el escritor Francisco Coloane Cárdenas, de reconocida trayectoria literaria a nivel internacional; en 1996 lo obtuvo el sacerdote jesuita Walter Hanish Espíndola, por sus relevantes aportes a la historia chilota con documentos inéditos. En 1997 recayó en el Conjunto Folclórico del Magisterio de Castro; en 1998 se le concedió a Renato Cárdenas Alvarez, por sus aportes como investigador a la cultura insular y en 1999 a la artesana Nelly Alarcón Barrientos, quien con sus diseños de ropa chilota ha dado a conocer la Isla en casi todo el mundo. El año 2000 se entregó al destacado historiador Rodolfo Urbina Burgos, el 2001 al arquitecto Hernán Montecinos por sus trabajos de investigación de la arquitectura tradicional del archipiélago, el 2002 fue reconocido el poeta y académico Carlos Trujillo por su destacada participación en el taller literario Aumen y el año 2003, al connotado folclorista Amador Cárdenas, por su incansable trabajo en favor de las tradiciones de Chiloé.
El fallo del jurado conformado por el concejo comunal castreño en pleno se dará a conocer en sesión especial antes del 30 de diciembre y divulgado públicamente. Se comunicará inmediatamente al favorecido a través de una carta certificada emitida por el secretario municipal.